Sabor a plata.


Atrás quedó la risa de los niños,
sus juegos, su inocencia.
En los ecos del pasado frio,
su mirada aligera pensamientos.

Y que lejos el saber
que en los mayores musita.
Tan lejanas las cumbres
ardiendo en el tiempo.

Que les queda a los que,
ni tan viejos ni tan niños,
en la llanura palpamos
el sabor de la sangre.

Si de nuestro sudor
las cimas se alimentan
y en nuestras lágrimas
los jovenes beben.

El ánima estática se alza,
pero no demasiado
ni demasiado poco.
Lo justo para envidiar
las tiernas luces del alba.
D.M.

Del paso por la vida.


Imagino mis vísceras tornadas,
la sangre, espesa, brotando sobre
las palmas. Los huesos rotos se abren,
con la voz ahogada en un profundo
gorgoteo de venas lacerantes.
Es lo poco que ya queda entero.
Carne contra carne, no por el acero;
quiero así fundirme con el mundo.

Devorado en la entraña de la tierra
veo fundirse lentos mis fluidos,
ya no hay hombre, ni órgano o tejido
sino arcilla mojando el pavimento.
¿Acaso reclamarle más de lo que fue?
vez que ya ni la tierra le recuerda.
Solo es memoria pasto de memorias
devengando los bofes de su cuerpo.

Hipnagogia


Enzarzado en este cuerpo
me dormí. Con mis pesares
mis penas, en fin, los males
que acumulo con el tiempo.
Como un soñar de humo añejo
trastocado de pensarlo.
Y soñando liberado,
pues lo que antes era mal
de lo real repudiaba.
¡Dejadme vivir soñando!

Amar como una Polaroyd.


Ojos terrosos,
grises,
ojos con fantasmas en los ojos.
los ves, te ven
los miras, te miran
los dos. Suspiras.
Pero solo un poco,
y luego
a otra cosa.

La noche es larga
y la prisa es poca.
y oigo música,
música de labios,
música de bocas.
Arrancas, llegamos,
y mira, al final
nos quedamos.

Pero es lo que es
hilo de gusano.
Contacto, brisa.
Lo sabes, lo se,
lo saben las manos.
La llave, contacto
y nos vamos.

La puerta, mi puerta,
lejos pero,
demasiado cerca.
El pomo,
que frio;
trepo hasta la cama,
te recuerdo,
y suspiro.

Dos o tres pestañas.


Y levantarme por la mañana,
arrancarme dos o tres pestañas.
Tres nombres en el techo, flotando
y yo me sumo para hacer cuatro.

Son cuatro válvulas, bombeando,
dos ciclos de suspiros agotados
explotando en besos imaginarios.

Me meso el pelo, pensando, que áspero.
Aun mantiene tu olor y mis manos
tu tacto, quiero arrancarme la piel
y enmarcarla en un cuadro en la pared.

Hacerte un altar en un mundo falso
y triturarlo, echarlo en un vaso
roto y devorar hasta el último
pedazo. Notar el sabor a plagio.

Pongo frente a frente dos espejos
para encontrar en el zaguero
un par de retinas salivando.
Me miran, las miro, y nos callamos.

Espejo frente a espejo.



Dices esgrimir la verdad
como una máscara feróz,
que guarda un opaco sabor
a sangre, lucha y humildad.

Con un azar trastocado
espinando tus laureles,
luciendo está en tu tocado
el birrete de los jueces.

Y enfundada en tu galbo
la medalla del consuelo,
para quien salvas del duelo
haciendo sentir hidalgo.

Pero en tí se torna nada.
Nunca queda cuando pasas,
ni el sabor de tu mirada.
Ojos de palabras vagas.

Sonetos.

Hacer del soneto un dilema
se que fue pedirte poco,
si de ti el suspiro, roto,
abarca siempre escasa pena.

Hacer del hombre un loco
cuando era un hombre apenas,
palpitando entre sus venas
el recuerdo de tu rostro.

Es mirada sigilosa
la que cuando tu no miras
sobre tu cuerpo se posa.

Y fascina la mentira,
lo que no dice tu boca
en tus gestos se armoniza.

(VI)

Apenas un dia separaba
del cenit mi desgracia.
Pasajera, si bien calada
hondo en la memoria.

Cerraba el dia cuando
el amor consumado,
perdio razón, no obstante,
sintiendose ganado.

Del lance su recuerdo.
La noche eran dos manos
de besos deseados.

Carpetazo de ginebra,
tu no. Bastante veneno
rebosaron ya tus labios.

Tiene gracia. Yo bebí,
tu no, y yo me sentí seco
y tu reíste despacio.

Y juraría que cualquiera
que nos viese, paseando,
miraría pensando que
nos estábamos amando.

Fractional love.

Y si te dijera qué
a cada cual le dejé
su mitad respectiva.

No es que cada vez
diera menos amor.
la cosa es, calcula;
un medio, y un cuarto,

luego un octavo y así
hasta la treintaidosava
parte de la primera
que dí.


Puppet

Comienzan los párodos.
 Me rodean cantos un tanto arrítmicos,
pero me gusta la cadencia
 que va tomando de forma
 y fondo.

Tengo cierto interés
in crescendo
 por ver los episodios.
Que decir si no el saber
que toda historia huele a éxodo.

Dios surgido de la máquina
me lleva lejos
de la analogía sensual
a una magnífica catarsis.

David M. Valbuena Rubio. Con la tecnología de Blogger.